“La industria va a tomar aprendizajes y tiene que estar mejor preparada”

«Así como desde 2016 hubo cambios, al siguiente caso vamos a estar mejor preparados».

«Se han generado dudas que son atendibles y la única forma de resolverlas es con datos y ciencia».

Esteban Ramírez, gerente del Instituto Tecnológico del Salmón (Intesal) se refiere a la Floración de Algas Nocivas en entrevista con el El Llanquihue

La floración algal nociva (FAN) que apareció en el fiordo Comau (Hualaihué), que afectó a seis centros de cultivo de tres empresas salmoneras, puso nuevamente a prueba a la industria en materia de avances tecnológicos y de respuesta ante una catástrofe como la registrada a fines de marzo y que reportó la mortalidad de cerca de 4 mil toneladas de peces, aunque muy lejos de la crisis de 2016, cuando se perdieron unas 40 mil toneladas.

Esteban Ramírez, gerente general del Instituto Tecnológico del Salmón (Intesal) de SalmonChile, intenta poner en contexto lo ocurrido al resaltar que «estamos hablando de un décimo de lo ocurrido en 2016; fue una emergencia que se pudo afrontar con una mejor regulación y muchos más recursos.

En 2016 no se podía mover peces, esta vez sí se pudo hacer y eso permitió prevenir más mortalidades».

Pero también asegura que la mortalidad retirada «salió en tiempo, forma y fue destinada de manera bastante rápida y eficiente a las plantas reductoras, para transformarla en harina de pescado».

Aunque remarca que este fenómeno natural se enfrentó «en el marco de lo esperable», admite que hay que hacer más investigación al tratarse de un «evento multifactorial», por lo que manifiesta que «queda un espacio de mejora».

– ¿Qué tipo de mejoras se pueden alcanzar?

Hay preguntas que resolver, ante las que la ciencia levanta teorías e hipótesis.

También he escuchado otras cosas en estos días que no son así, lo que demuestra que falta educar.

O sea, hay brechas que hay que trabajar y mejorar.

– ¿Qué pasos hay que dar para enfrentar de mejor manera estos fenómenos y aminorar el impacto en la producción?

– Tenemos un impacto concentrado en un lugar, pero si uno lo mira en contexto, tampoco es un impacto a la producción que esté por sobre las medias de mortalidad por FAN de los últimos años, sacando 2016.

Para nosotros que estamos en el área técnica, vamos a seguir en el trabajo que tiene que ver con FAN y que tiene que ver con cuatro pilares: monitoreo, que triplicó las muestras que se hacen en el agua para saber qué está pasando con las algas.

Lo segundo, tiene que ver con el pronóstico del riesgo para, con la información que hay, tener mapas y decir que eventualmente y de acuerdo las condiciones climáticas, pudiera haber más riesgo en una zona.

Se está trabajando en eso.

Ciencia y colaboración público-privada, son súper importantes.

Este caso en particular, hay que investigarlo; se han generado dudas que son atendibles y la única forma de resolverlas es con datos y ciencia.

Por último, la colaboración público y privada, gracias a la que cambió la regulación de los aprendizajes de 2016 y permitió medidas como las que ya comenté, que con autorización y supervisión de la autoridad, mover biomasa.

Estamos avanzando y hay que seguir avanzando en esos cuatro pilares desde lo científico-técnico.

– La Superintendencia del Medio Ambiente cuestionó a Salmones Camanchaca, por la demora en el retiro de su mortalidad.

¿Ello abre otro espacio para hacer mejoras en ese aspecto?

– Si uno toma el contexto de lo ocurrido, en términos generales, la respuesta operó bien, los sistemas operaron bien.

El 100% de la mortalidad va a terminar hecha harina de pescado o algún proceso de recuperación.

Eso ya es algo distinto a lo que habíamos visto tiempo atrás.

Uno dice que hubo problemas con el plan de contingencia, pero había, que es algo que se nos olvida: hoy tenemos planes de contingencia, hay inversiones que se hicieron, una autoridad que puede pedir esos planes.

Eso es súper positivo.

Lo otro será parte de la investigación, hay que esperar sus conclusiones y no emitir todavía juicios.

Una vez que tengamos eso en la mano, hay que usarlo y tomarlo para mejorar.

– Situaciones como estas no hacen más que recrudecer las críticas por los efectos ambientales que genera la industria.

¿Qué harán para revertir esa dañada imagen?

– Hace algunos años que se ha venido trabajando fuertemente en comunicar, en tomar estos temas, en reconocer que hay aspectos que generan impacto.

Reconociendo eso, se ha ido avanzando en mejorar aquellos indicadores que tienen relación con esos impactos.

Junto con reconocerlo, hay que arremangarse las manos y trabajar. En el caso nuestro, investigar, aportar información; las empresas, traer tecnología; las autoridades, optimizar la regulación para que esto vaya ocurriendo y vayamos encauzando esto hacia lo que todos queremos, que es una acuicultura sustentable lo más rápido posible, para sostener una actividad de mucho valor para el sur de Chile, para el país y porqué no decir, para el mundo.

– ¿Qué tecnologías usan para prevenir o estar mejor preparados ante la aparición de las FAN?

Desde el punto de vista de la prevención, ha ido aumentando no sólo nuestra plataforma, sino que las de entidades privadas que han montado sistemas con imágenes satelitales, con softwares mucho más complejos, que trabajan con las empresas para tratar de predecir o al menos dar una noción de riesgo.

Hoy tenemos sistemas abiertos de modelación de dispersión, que en esta situación fue una herramienta importante.

Una vez que se inició el proceso, como nunca pudimos modelar, con este sistema del IFOP (Instituto de Fomento Pesquero), el movimiento de la mancha de microalgas, por lo que se pudo tomar acciones como sacar o no los peces del agua.

Los sistemas de extracción de mortalidad también han mejorado, aunque no son los suficientemente eficientes como uno quisiera, pero hay en la zona pesqueros de alta mar.

Cuando está desatado el problema, hay por lo menos dos tecnologías que todavía están en prueba.

Una es la surgencia, sistema que toma agua de los lados de las balsa-jaula y genera una corriente hacia afuera, lo que de alguna manera genera una barrera de agua.

Hay que evaluar si el sistema funciona o no.

Otra tecnología son las cortinas de burbujas.

El concepto es parecido, ya que rodea el centro de cultivo, con un sistema que genera una cortina que bloquea el acceso y se mantiene a los peces aislados de esta contingencia.

Eso también hay que evaluarlo.

Nosotros aportamos como gremio a que se desarrollara esa tecnología, en lo que está involucrado el IFOP y universidades.

Espero que en junio o julio poder presentar esos resultados.

– ¿Qué lecciones deja esto? ¿Se puede asegurar que un impacto de esta magnitud no se repita?

Es imposible predecir los niveles que pueda tener un futuro evento como este.

Lo que sí puedo decir es que esta contingencia puso a prueba el sistema, además en medio de una pandemia del coronavirus, que complica el movimiento logístico, porque todos los operarios de las embarcaciones deben tener un PCR negativo y si no, hay que buscar reemplazos y eso pudo haber retrasado la gestión.

Con todo, el ciento por ciento de la mortalidad va a terminar en una planta de proceso.

Evidentemente, hay cosas que mejorar.

El aprendizaje es que después de esto, una vez que baje la temperatura, nos vamos a reunir con las empresas para definir qué se aprendió, que se hizo bien y estar mejor preparados para la siguiente FAN.

Lo que puedo aseverar es que así como desde 2016 hubo cambios, al siguiente caso vamos a estar mejor preparados.

La industria va a tomar los aprendizajes y tiene que estar mejor preparada para la próxima vez.

Van a surgir, seguro, nuevas tecnologías, nuevos diseños de extracción y todo lo que sea necesario para una mejor respuesta.

Tenemos que ser lo suficientemente inteligentes para resolver lo antes posible los problemas que tenemos y tener transparencia, tranquilidad en las comunidades, en la pesca, minimizando los riesgos y finalmente ser aceptados socialmente por todos.

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